
El arte imita a la naturaleza en su modo de operar y no en sus visiones naturales. (Albert Gleizes)
William Blake dijo “La grandeza de una sociedad, incluso su prosperidad, es proporcional a la atención que concede a las artes y a los artistas”. En las sociedades modernas las artes subsisten de la especulación que es la que manda en lo que es hermoso o válido. Pero tampoco vamos a engañarnos, la calidad siempre ha sido minoritaria. No han existido pueblos artistas. Ha habido grandes artistas inspirados que han necesitado de algún tipo de público cultivado para subsistir.
Y ésto era para presentaros a dos amigos sevillanos y artistas del metal. De estos quedan pocos y que lo hagan tan bien como ellos menos aún. Los frutos del esfuerzo siempre llegan pero mientras tanto hay algo que artistas como éstos no padecen: el terrible tedio contemporáneo.
Aqui os dejo la tarjeta de presentación del taller de Margara Cortés y su marido Juan:
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"La sensibilidad es la facultad de penetrar los seres y las cosas, de participar de los estados múltiples de la creación visible e invisible." La sensibilidad del artista se manifiesta en una gran emotividad, tambien en timidez, susceptibilidad, intuición y una tendencia a la vida interior. Por eso, para quienes no perciben más allá de su propia piel puede ser decepcionante frecuentar a los artistas. Claro que para tocar el Arte habrá que padecer mucho en el aprendizaje del oficio para concentrar esa sensibilidad, olvidarse de uno mismo y conectar con la vida universal para que se produzca la llamada inspiración.
La sensibilidad generadora no se debería dejar suelta en medio del caos diario ya que puede caer facilmente en la irritabilidad, el pesimismo, el sufrimiento, incluso desarrollar patologías psiquicas de toda índole. La sensibilidad debe protegerse con el ejercicio de una ascesis. Algo que alimente nuestro espíritu. Una disciplina que nos haga más humildes nos aleja de los resortes del ego. Se trata de reirnos de nosotros mismos mientras deseamos ardientemente que nuestro mundo interior se ordene o se vuelva silencioso.
El Artista Louis Cattiaux, reflexionando sobre esto dijo: El genio puede hundirse en la locura, la santidad jamás. La santidad posee esa guardia extraordinaria que se llama humildad y que es la libertad conquistada en medio de las trampas de la apariencia.
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